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lunes, 22 de febrero de 2016

Sembrando patatas

De pronto una patata se echó a llorar.
No quería ser enterrada porque decía que tenía mucho frío.
Yo le di una serie de explicaciones y parece que quedó convencida. Sus ojos dejaron de echar lágrimas.
Conversando con ella le dije, que ella, había nacido para quitar el hambre del mundo.
Que su solidaridad haría que muchas personas pudieran comer un alimento sano y   nutritivo como es la patatas. Gracias a ella, las personas no se morían de hambre. Bien merecía su sacrificio de ser enterrada unos seis meses. La tierra le proporcionaría a su vez alimento a ella.  Una gran cuna acolchada  y humedecida en donde se desarrollaría  y  crecería. De un trozo de patata, nacerán cuatro o cinco hermosas patatas. Tendría de compañía lombrices que le harían cosquillas, algún que otro topillo, y escarabajos de la tierra.
Por la noche podría sentir a las estrellas iluminando la tierra y a la luna en sus cuatro fases.
Sentiría el canto de los pajarillos en cada uno de los nuevos amaneceres. Y también sentiría los ocasos. Sería una espectadora  del universo en primera fila. Total, que incluso, me agradeció ser tan importante para la humanidad.
Nos despedimos en un abrazo hasta la recogida.
Colorín colorardo en cuento de la patata se ha terminado :-)




Ahí estaba resguardado y el sol se hizo su amigo en esos momentos.


Cuando se le pone amor a lo que se hace en el campo, éste, responde dando buen fruto. Esperemos que salgan unas patatas hermosotas y sanas. 

Ahí ven las patatas puestas encima del surco.
Mi compi las iba enterrando. En los surcos de la derecha ya estaban la patatas pinchadas en la tierra por dentro.

Ahí me estaba enseñando mi padre como había que cortar las patatas para sembrarlas. Por cierto compramos 25 kilos para sembrar. Nos sobraron como 5 kilos. 

Nosotros trabajamos en cadena. Así cunde mucho. 
En principio fue sólo Antonio a sembrar las patatas. Yo me espabilé en hacer las comidas para dejarle a mi padre para toda la semana. Le dije a  mi compi que viniera a por nosotros sobre las 11:30 horas  de la mañana. Vino y entre los tres al final pudimos sembrarlas. Claro que el trabajo más pesado se lo lleva mi compi. Él, extendió el estiércol. Labró la tierra con una mulilla mecánica. Hizo los surcos para sembrar las patatas.  Mientras él hacía todo eso, mi padre picaba las patatas. Yo cogía repollos, acelgas, puerros silvestres, cardos y algún que otro espárrago. Una vez las patatas estaban cortadas, que por cierto, mi padre se las partió todas porque decía que yo no sabía.   Las fuimos colocando encima del surco.
Antonio me enseñó como se hacía y él siguió haciendo más surcos. 
Una vez todas puestas en  cima, a una distancia de mi pie,  las fue enterrando. Terminamos a las 14:10 horas.
Una vez en casa, nos lavamos las manos, nos comimos el Cocido Realeño calentito que me había dejado ya hecho.
El cocido que hago lleva: garbanzo, cardos, patatas, puerros, zanahorias, dos huesos de jamón y ocho manitas de cerdos, (no tienen grasa y sí mucha gelatina) agua y mucho amor.
 Me sale un cocido riquísimoooooooooooooo. Caldo para hacer sopa con mucha gelatina.

¿Veis esas pequeñas raíces que hay?
Pues según mi padre eso es una coyuntura y para sembrar las patatas hay que hacerles trozos dejando coyunturas (raíces) para que puedan hacerse más patatas grandes una vez sembradas. Lo grandes y cantidad que  se hagan dependerá de las veces que se les hayan regado. Este año, creo que habrá suerte y las patatas se harán hermosotas. El año pasado hubo una birria de patatas. Nacieron pocas y chicas. Aun así nosotros tenemos patatas para todo el año. Lo más importante es el sabor que tienen. No tienen nada que ver a las que se comprar en la tienda. Supongo que dependerá de la tierra, el agua y el amor que se les ponga a la hora de sembrar y cuidar.


10 comentarios:

  1. Lo que aprendo aquí no tiene precio.
    Y además lo aprendo exquisitamente gracias a tu sensibilidad.
    Mi aplauso para las patatas y mi beso para ti.

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  2. Isa, le has puesto voz, cuerpo y alma a las patatas...Las hemos visto sobre la tierra, dispuestas a ser enterradas, generosamente, para dar fruto y servir de comida a todos...Qué maravilla, como vives y transmites estas labores hortelanas, que forman parte de nuestra cultura y vivencias...Mi padre ha sido labrador y ha vivido el campo con intensidad. Puedo volver a verlo a través de tus posts y tu amor a la naturaleza, amiga.
    Mi gratitud y mi abrazo grande por esta maravilla, que no tiene precio...Buena cosecha y feliz semana.
    M.Jesús

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  3. Qué bonito lo cuentas ,Isa. Y que instructivo todo :)
    Espero que os salga una cosecha fantástica y mil gracias por explicarlo todo tan bien.
    Besos

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  4. Cuando pele una patata lo haré con mimo, cuidando de no herir su dignidad. Un abrazo

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  5. Tienes una dulzura en la forma en la que miras la vida que, sinceramente, he visto en muy poca gente.
    Me ha encantado tu cuento sobre la patata y me parece precioso hasta para leérselo a un niño.
    Y preciosas también tus fotos de la siembra y como nos has explicado todo. Muchísimas gracias por ello y gracias por abrirnos esta ventana a tu mundo.
    Un abrazo.

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  6. El reportaje es muy bueno pero, en esta ocasión, me ha dejado muy buen sabor de boca esa introducción donde tanto cariño le muestras a esa desconsolada patata (papa, por aquí)...todo un despliegue de creatividad y emotividad, enhorabuena!!!

    Un fuerte abrazo, Isa!!! ;)

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  7. Cuentas algo muy sencillo de manera muy bonita! Me chifla
    Espero tu opinión en mi último post, besitos!

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  8. Lo cuentas bellísimo. Recuerdo esta tarea agrícola y cómo mi abuelo Paco me enseñó a cortar las patatas para sembrarlas; luego yo iba colocándolas sobre el lomo, como a un palmo de distancia unas de otras y mi padre con la azada enterrándolas. La siembra es un bello ejemplo de la vida, en el que unas simientes mueren para convertirse en fruto nuevo.

    Me ha parecido delicioso, Isa. Besos.

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  9. Basta un relato, para destacar el valor, que uno intuye nutricional y económico de la patata. Y lo mejor, el aparte de tu entrada, con la siembra, recogida y pela de la patata, para llevarla a la cocina, y hacer de ella un gran plato. Me despertaste el apetito. UN beso.Carlos

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  10. Primeramente Isa muchas gracias por este reportaje, con que dulzura vas narrando el proceso de la siembra, y a la espera que la naturaleza pasados unos seis meses nos de sus frutos. Esta historia me ha venido ha recordar los tiempos difíciles de mi padre, un hombre emprendedor de los años 60, después de su trabajo duro en la fragua, se dedicaba ha vender patatas de siembra, y cuando había vendido un vagón completo hacia el pedido a un mayorista de Palencia, el beneficio se lo pagaban en patatas, las cuales sembraba y recolectaba y a su vez vendía en varios hoteles de Madrid. Esta es también como la tuya una historia familiar. Un beso. Román

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