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lunes, 17 de enero de 2011

Trozo de Panal de Rica Miel


La miel es el néctar dulce de la vida
El deseo de lo inalcanzable.
La unión de la naturaleza ,elaborada en la lengua de las abejas
La miel es el suspiro de mil flores
el néctar de la retama, del olivo, del naranjo,...
La miel es el sabor de tus labios  cuando me besan







A veces las abejas trabajan fuera del panal y forman panales deformados, como es en este caso
Estas fotos fueron tomadas el sábado por la tarde.
He llegado a la determinación, de que me tienen odio, pues se ponen furiosas pegadas a la red de mi careta.
Me acosan hasta el extremo que he de salir corriendo porque siento el zumbido tan fuerte como el aleteo de sus alas. Hay momentos que siento pánico.

La verdad que son unos animalillos agresivos pero regalan mucho dulzor con su miel

EL CANTO DE LA MIEL 
La miel es la palabra de Cristo,
el oro derretido de su amor.
El más allá del néctar,
la momia de la luz del paraíso.

La colmena es una estrella casta,
pozo de ámbar que alimenta el ritmo
de las abejas. Seno de los campos
tembloroso de aromas y zumbidos.

La miel es la epopeya del amor,
la materialidad de lo infinito.
Alma y sangre doliente de las flores
condensada a través de otro espíritu.

(Así la miel del hombre es la poesía
que mana de su pecho dolorido,
de un panal con la cera del recuerdo
formado por la abeja de lo íntimo)

La miel es la bucólica lejana
del pastor, la dulzaina y el olivo,
hermana de la leche y las bellotas,
reinas supremas del dorado siglo.

La miel es como el sol de la mañana,
tiene toda la gracia del estío
y la frescura vieja del otoño.
Es la hoja marchita y es el trigo.

¡Oh divino licor de la humildad,
sereno como un verso primitivo!

La armonía hecha carne tú eres,
el resumen genial de lo lírico.
En ti duerme la melancolía,
el secreto del beso y del grito.

Dulcísima. Dulce. Este es tu adjetivo.
Dulce como los vientres de las hembras.
Dulce como los ojos de los niños.
Dulce como las sombras de la noche.
Dulce como una voz. O como un lirio.

Para el que lleva la pena y la lira,
eres sol que ilumina el camino.
Equivales a todas las bellezas,
al color, a la luz, a los sonidos.

¡Oh! Divino licor de la esperanza,
donde a la perfección del equilibrio
llegan alma y materia en unidad
como en la hostia cuerpo y luz de Cristo.

Y el alma superior es de las flores,
¡Oh licor que esas almas has unido!
El que te gusta no sabe que traga
un resumen dorado del lirismo. 
Federico García Lorca.


Son como un gran ejercito que sin armas pueden matar en pocos momentos


2 comentarios:

  1. Federico García Lorca. Has elegido muy bien el poeta. Me ha gusado un tema tan dulce, y unas fotos de una reportera tan atrevida.
    Un abrazo.

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  2. Gracias Disancor, sí, la verdad es un poema muy bonito, y su autor merece que se le recuerde.

    No, no soy tan valiente, la verdad cada vez las tengo más miedo. A mi compañero no se les ponen por la careta, a mí si, e intentan picarme. Llego a notar su aliento y la rabia que tienen por estar yo allí. Creo que el flash la pone más agresivas, antes no se ponian tan rabiosas.
    A veces pienso que romperán la red de la careta y me atacarán, incluso de tantas como tengo a veces no puedo ver, me tiene que echar mi compañero humo con el fuelle para que se atonten, y se vayan. Y se van ellas y me voy yo también.

    Saludos y un fuerte abrazo

    ResponderEliminar

Gracias por dedicarme un pedacito de tu tiempo.