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martes, 26 de febrero de 2013

Él se volvió hielo

... Errante y melancólico caminaba hacia ninguna parte. Allí sus huellas iba dejando tras el lodo producido por las heladas nocturnas. 
Nada le ataba a este mundo, se sentía como una escoria, como un gusano al que a todos daba asco mirar y habían pisoteado en algún momento.  Por ello se sentía despreciado  y que le hacían el vacío. Se denigró tanto su autoestima que consideró desaparecer del mundo. Pero su mente sólo pensaba en el daño que le estaban haciendo, y por ello no desaparecería sin hacer la vida más dura a todos los habitantes del lugar que le habían despreciado hasta sentirse tan poca cosa, que era como una célula podrida y  perdida en el universo. 

Aquél día ya no tenía apenas fuerzas para seguir entre los humanos, y por ello, tomó la decisión de convertirse en hielo.
Así lo hizo, y una mañana de un sol opaco  de febrero,  toda la tierra amaneció blanquecina. Su sangre, su cuerpo y su alma, se habían convertido en hielo y había inundado todas las tierras del contorno  en   heladas torrenciales  muy frías. Ese era el castigo que impuso a sus habitantes. Se vengaría produciendo frío y destierro  en esas tierras que dejarían de ser productivas para convertirse en congeladas e  inhóspitas. Aquellos que tanto daño le hicieron tendrían que  caminar el resto de sus vidas por tierras heladas. Tanto le pisaron y tanto sufrimiento causó en él, que sus huellas estarían siempre blanquecinas. Solo cuando hubiera luna llena, algunos pedazos de huellas de aquellos hombres y mujeres que se apiadaron de él en el último momento, quedarían desheladas   y se convertirían en una especie de barro que humanizaría las noches de luna llena. 
Poco a poco  el  pueblo fue convirtiéndose en un tempano de hielo, y la incomunicación hizo huir a los animales, pues estos son más inteligentes que los hombres que no entendieron que sus pésimos modales, y el no respetar a los que no son ni piensan como ellos, transformó el lugar en un  sitio en donde no se podía respirar porque  hasta el oxigeno se helaba.
 La soledad enfría el alma
 El alma enfriado hace que la soledad sea más fría
 La ausencia de humanidad, hace que todo se destruya, hasta los principios más humanos se vuelven animaladas.
Sin sentimientos todo es más frío y más oscuro.
Sin  empatía, nada se comprende y todo se deshumaniza.


miércoles, 20 de febrero de 2013

Casas Antiguas de Pueblo (El Real de San Vicente)



Las casa viejas deshabitadas guardan sus misterios aplomados por el transcurso de los años. 



Casas habitadas por los fantasmas de la soledad.

Casa de piedra y adobe, fachada pintada con cal







Mezcla de viejo con nuevo, o nuevo con viejo






Seguro en las noches de verano el viento calma el calor del hueco del día.
Sin embargo los inviernos han de ser muy fríos. Esa sensación es la que transmiten sus paredes y la parra desnuda que ya no sabe como alcanzar con sus ramas alguna brizna de calor.




Las piedras amortiguan el frío y el calor.
Los ventanucos minúsculos para que el frío no invada la estancia.
Seguro que la oscuridad está presente entre esas paredes.
Esta puerta tiene que tener muchoooooooos años.
Así eran antes las puertas, con un postigo para ver quien llamaba. Antes no se estilaban los timbres, vamos 
































Hubo un tiempo que supo de necesidades y hambre. Hoy día descansa jubilada por su vejez
Casa de gatos, de roedores y de múltiples insectos. Ellos no tienen problema, pueden vivir todos juntos aunque no sean de la misma especie.
Jooooooo, menudas juergas tendrán por las noches jajajaja jugando al escondite.
Creo que es una de las casa más antiguas del pueblo.