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lunes, 1 de julio de 2013

Árboles quemados


Aun tienen el miedo metido en sus entrañas y se los ve que no son árboles normales.
El verano pasado el monte de mi pueblo y alrededores ardía. Una noche del último fin de semana de agosto, el sonido era infernal y el viento que en esos momentos estaba  catatónico, comenzó a moverse y a soplar con todas sus fuerzas haciendo que el fuego se propagase  más.
Las llamas alcanzaron tal altura que incluso hasta las nubes salieron corriendo por miedo a ser incendiadas. 
En la noche las estrellas parecían más brillantes como si el propio fuego las diera más candela y se incendiaran con las llamas.La luna se cobijó tras una cortina de humo que la hizo invisible toda la noche.
Seguro los murciélagos que estuvieran dormidos y colgados de las ramas no les dio tiempo a salir huyendo y se quemaron vivos.  
Tal vez algún conejo distraido aunque ellos son rápidos y están siempre al acecho de los ruidos.
La vida a brotado de entre las cenizas. Y la negrura de los troncos y ramas quemados se han vestido de un verde precioso esperanza. Es increíble como se mezcla la negrura como carbón de las ramas y troncos, con el verdor vivo de las hojas nuevas.
Aunque algunos árboles aun no han despertado del letargo del infierno que sufrieron, siguen en pie, esperando a que la savia suba por sus ramas y haga nacer las hojas. Hay ramas vencidas como si hubieran estado en una gran batalla y las hubiera dejado sin fuerzas. Realmente tiene que ser una batalla atormentada por los alaridos y quejas de la naturaleza cuando el fuego se enfrenta a ella.
Estas fotos las tome de vuelta al Real desde Hinojosa de San Vicente que fuimos a ver a mis cuñados.
Seguro que con el tiempo a las ramas se les olvida que un día fueron achicharradas y a punto de ser extinguidas de sus troncos.
 Los alcornoques siguen ennegrecidos y esperando a recuperarse para dar bellotas amargas y alimentar a los cerdos ibéricos, y crear una gran capa de corcha para que lo despojen en primavera de la corcha,  y quedar la mar de fresquitos durante todo le verano.
En esta zona se perdieron muchos alcornoques y encinas que esperemos que tendrán que repoblar si no quieren ver un cementerio de alcornoques y encinas. Porque desgraciadamente todos no se van a salvar ni van a volver  a tener sus trajes de faroleé verdes y mover los encajes de las hojas  con le viento como si bailaran una bella Sevillana. 
Árboles apoyados 
y sombras en la tierra 
esqueletos fantasmales

10 comentarios:

  1. En vez de cuidar a nuestra madre naturaleza lo que estamos haciendo es todo lo contrario, cargárnosla, algo terrible, ver cómo arden tantas y tantas hectáreas de campos.

    Gracias por concienciarnos con esta entrada sobre todo ello, qué triste ver cómo quedaron los árboles, sin vida.

    Un beso.

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    1. Hola María, graciasssssssssssssssss.
      Es tiempo de incendios porque hay mucha maleza muy alta porque ha llovido mucho y la hierba ha crecido mucho y en muchos lugares no se limpia. No hay ganado para que se pueda comer la hierba fresca o seca.
      A ver si hay suerte y no hay ningún incendio.
      Saludos y besos

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  2. Pareciera darse en esta crónica que relatas sobre las repercusiones del incendio en el paisaje de tu tiera, la mítica del ave Fénix. Tu crónica, que bien "jalada" como decimos por aquí. Le metes nervio, y le duele a uno el paisaje herido o fracturado.
    A pesar de los estragos, los alcornoques mantienen su estatuaria beleza. UN beso, Isa. Carlos

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    1. Hola Carlos, graciassssssssssssss
      Sí los alcornoques se mantienen erguidos pero con muchas heridas. A ver so se pueden recuperar.
      Saludos y besos

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  3. Una imagen similar ha dejado sobre los montes de Ojén el fuego de agosto pasado. A lo lejos, montes arrasados de vegetación en cuyo suelo retoña un incipiente manto verde que se alimenta de las lluvias pasadas. Ahí está la hierba, ahí las primeras retamas, pero los árboles se perdieron en el fuego devorador.
    Besos.

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    1. Hola Francisco, sí desgraciadamente el año pasado hubo muchos incendios y quedaron los montes hechos una lastima. Sólo con la repoblación se puede mejorar el monte.
      Saludos y besos

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  4. Impresionantes fotos y tristes letras,Isa...Duele la naturaleza, esa quietud agónica, que no despierta y permanece fundida en el recuerdo negro del fuego...Ojalá nos diéramos todos cuenta, que la naturaleza es parte de nuestra vida y hemos de cuidarla con sumo esmero.
    Mi felicitación por esta entrada solidaria y generosa,amgia.
    Mi abrazo inmenso y mi cariño.
    M.Jesús

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    1. Hola María Jesús, graciasssssssssssss
      Si realmente si la naturaleza desaparece nosotros también lo haremos. Por eso tenemos que estar concienciados que al naturaleza es como nuestra casa, o mejor como nuestra madre a la que debemos de cuidar.
      Graciasssssssssss
      Saludos y un abrazo grande

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  5. Que este mal recuerdo, nos sierva de lección para las generaciones siguientes.La naturaleza no tiene precio.
    Un abrazo,

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    1. Hola DAvid, graciasssssssss
      Así es y a ver si de una vez por todas cuidamos de la naturaleza y ponemos a su servicio todo lo necesario para que no sufra.
      Saludos y abrazos para Nina, los chicos y para ti

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