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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Muerte de un Mirlo


...El sonido era el  habitual de cada mañana. Palomas, gorriones y mirlos cantaban esta mañana al otoño.
Los autobuses pasaban cada 20 minutos. Todo normal. De pronto un sonido  muy raro, era el piar de un mirlo. Unas alas pasaron  por encima de mi cabeza. Un sonido mortal sonó. Un mirlo tirado en el suelo. Es como si el mirlo se suicidara. A toda velocidad se estrelló contra la mampara de una marquesina en la que yo esperaba el autobús. Desolación, abría su boca dando las últimas bocanadas de aire. Yo me quedé inmóvil. Un señor lo cogió del suelo y le dijo:
"Pero donde ibas loca" 
"No sabías que hay un cristal aquí"
Me dijo el señor que el mirlo había anidado, durante la primavera, en la rama del árbol. Era una hembra. "Ahí,  ves su nido". 
Esta hembra estaba loca por ir a toda velocidad y no esquivar la marquesina.
De ahí yo he pensado si se abría suicidado.
Yo me quedé asustada por el golpe que se dio con el cristal. Golpe de muerte por necesidad.
Esto no es un cuento inventado, ha sucedido esta mañana mientras esperaba el autobús para ir a visitar a una abuelita al hospital.
 Tal vez perdió la orientación, tal vez no vio el cristal, tal vez quería dejar de vivir, quien sabe. 

No hice foto, por eso pongo esa gota de agua que seguro cuando se desprenda de la rama, se estempanará en el suelo. Su ruido no será tan fuerte como el mirlo. Seguro morirá igual la gota por necesidad. 


2 comentarios:

  1. El tiempo se hace tangible
    en las caras a mi alrededor,
    las bocas tienen un rictus cansado,
    y aun así, saludamos con ternura,
    miramos a los ojos desde adentro,
    desde aquel sueño que sobrevive averiado.

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  2. Hola Anuar Bolaños, gracias, muy bonito el poema. Es cierto, a pesar de que el tiempo pasa para todos, y donde más lo vemos es el las arrugas de la cara, sonreímos. Afortunadamente la vejez no influye a la hora de ser personas amables que aun sorien.
    Llegar a la vejez es haber recorrido una gran trecho del camino. Se tiene más experiencia, se es más sabio, pero todo esto no impide que los abuelos/as se sientan solos. Y que algunas personas les den la espalda como si fueran cacharros rotos, que ya no sirven. Es triste llegar a viejos y que les falte el cariño de la familia o de las personas. No sé tal vez no comprendí bien tu poema, tal vez sí y pienso que hablas de la vejez.
    Gracias por escribir en mi blog
    Saludos

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