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martes, 25 de octubre de 2011

El Sol Caprichoso.


... Un día de tantos, el sol estaba aburrido, cansado de ver siempre los mismos colores,
y decidió, dejar los arboles azulados.
Se puso a calentar, y calentar,... y el pobre sol se derretía. Aun así no cedía a su antojo. Incluso puso en peligro su salud, casi casi se llegó a deshidratar. Le caían montones de goterones que con ellos iban bebiendo los pajarillos y alguna que otra rana, que despistada por el color de los árboles, y la rareza del sol, andaba algo atontadilla.
El sol vio cumplido su deseo, pero no pudo dar marcha atras, los árboles quedaron quemados. Inservibles. Ni siquiera los pajarillos podían subir a sus ramas, pues se teñían del color azul añil fuerte. Y aunque su peso es muy liviano, las ramitas se quebraban
El paisaje era un paisaje envejecido.
El sol se lamentaba porque su capricho había sido nefasto para la naturaleza.
En unos años no dieron fruto alguno los árboles azules. Tampoco pudieron sus flores alimentar a las abejas, ni éstas dar miel.
¡¡¡Ayyyyyyyyyyy!!! Se lamentaba el sol. ¿Qué he hecho?
Mi capricho va a terminar con montones de seres vivos.
El sol lloraba desconsolado, unas veces las lágrimas eran naranjas, otras color malva, e incluso verdes como los frondosos árboles antes de su capricho. A su vez la luna, por las noches, contagiada del día tan llorón que tenía  el sol, hacía lo propio.
El lugar se volvió tristón, tanto por el día como por la noche.

Pero las lágrimas de color fueron pintando un nuevo paisaje.
Poco a poco el ambiente  iba tomando otro carisma, y el sol resplandecía con distintos colores, según sus lagrimas así era el color de sus rayos.


En el hueco del día se podían ver varios colores.
Era como si el arco iris se difuminara y en lugar de un arco se tiñera el paisaje.
Igual estaba verde, como al poco tiempo lucía un malva en el universo.

Poco a poco volvió la cordura al lugar y el color azulado de los árboles, se fue disipando y tomando su color autentico.
Pero el verde esperanza de las hojas, se fue tiñendo de amarillo, color vino, pardo, color teja,...
Sin darnos cuenta el otoño hacía su aparición.
El sol estaba más débil, pero no por enfermedad, si no porque al estar más lejos  de la tierra, sus rayos calientan menos.
Y esta es la historia del sol caprichoso.

8 comentarios:

  1. Nena me encantó tu cuento a pesar que no escribiste sore lo que te pedi jeje

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  2. Gracias Pam :-)
    Cuando se llega a cierta edad jajajaja el sexo no es tan importante jajajaja. Bueno sí, pero en la intimidad :-)
    Ya no escribo como lo hacía antes sobe sexo.
    Besitos

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  3. Ahhh claro porque llegaste a una edad tan avanzada que seguro ya no recordas que es eso del sexo jajajja

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  4. Jajajajaja, claro hermosa, ahora ya, una vez al año, no se necesita más :-)
    TE recuerdo que tú también eres del 60 jajajaja. Asique seguro igual, con una vez al año tienes bastante jajajajaja.
    Ay madre mía cualquiera que nos lea, diran que estamos locas.
    Ahhhhhhhhhh, a veces una y media, porque no puedo terminarlo :-)

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  5. Ahhh no a mi no me me trates de vieja, yo hago uso y abuso de mi viejito jejejej

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  6. jajajaja, ahhhhhhhhhh claro, la señora está más joven porque perdió mucho peso. Ahora va a tener la culpa los kilos que tengo de más jajajajaja. Es que ya no estoy tan flexibles jajajaja.
    Nena se van enterar de nuestras intimidades.
    A ciertas edades, es mejor poco, pero de buena calidad. Esto es como comer jamón, poco pero de Jabugo jajajajajajaaj

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  7. Bonita historia sobre el sol y el otoño Isabel, y las fotografías que puedo decir, son muy bonitas!!!
    Un abrazo amiga!!.

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  8. Hola Chary, graciasssssssssssssssssss.
    Hacía muchos días que no sabía de ti. Ya no subes pinturas.
    Saludos y un abrazo

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Gracias por dedicarme un pedacito de tu tiempo.